La Literatura Japonesa, Hoy:
Tendencias de Publicaciones para el 2006 (Agosto 2007)

Matsuda Tetsuo

Cualquier representación ilustrada del mundo literario japonés tendrá dos premios centrales: el Akutagawa y el Naoki. El premio Akutagawa le es otorgado a los trabajos literarios de historias de ficción seria, mientras que el premio Naoki se ofrece a trabajos más ligeros que apuntan al entretenimiento en general. Los candidatos a estos premios, que son concedidos dos veces al año, son seleccionados entre los escritores que han hecho su debut en periódicos o revistas, así como aquellos que han sido ganadores en los concursos de nuevos autores. En comparación a otras competencias literarias que se dan en Japón, estos dos premios son de mayor tradición y autoridad, y se consideran como trampolines para el aumento masivo de ventas en cuanto a los trabajos ganadores se refiere.
Los escritos que han sido acreedores a uno de estos premios tienen garantizadas las ventas de sus ejemplares, además de gozar de fama y gran reputación.

Esto no significa que sea un requerimiento el ganar uno de los dos premios para ser un escritor profesional. Dos de las figuras más grandes de la literatura japonesa de la posguerra, Dazai Osamu y Mishima Yukio, nunca han obtenido dichos premios; escritores contemporáneos como los mundialmente conocidos Murakami Haruki y Yoshimoto Banana  recibieron nominaciones, pero no alcanzaron el premio. Y hay numerosos ejemplos de autores que ganaron uno de estos dos premios y se perdieron muy pronto de la escena.

Por lo que se puede decir, que los dos premios no son garantía de éxito para los nuevos escritores. Sin embargo, cuando de literatura pura o literatura de ficción y entretenimiento se trata, el área está cubierta por estos dos premios y se puede describir como el “escenario principal” de publicaciones literarias en Japón.  Alrededor de este escenario subyacen otros escenarios, los cuales gozan de una población devota de lectores, donde se incluyen géneros como las novelas de misterio, de ficción histórica, de ficción económica, entre otros.

Muchos nuevos escritores hacen su aparición en estos escenarios con trabajos en revistas literarias, los cuales son publicados por casas editoras importantes, dándoles una plataforma para mostrar sus creaciones a los lectores. Entre las grandes compañías podemos nombrar a Bungei Shunju, Shincho-sha, Kodan-sha, Kadokawa Shoten y Shuei-sha, las cuales están jugando un rol muy importante en el mundo de las publicaciones literarias. Los escritores que han ganado el premio Akutagawa o el premio Naoki  son el pináculo que es soportado por estas grandes casas editoras, las revistas y los libros que han sido publicados. Esta es la montaña, cuya cumbre todo nuevo escritor japonés pretende conquistar.

Después de la Segunda Guerra Mundial hubo un gran auge en el campo de publicaciones, ya que los lectores estaban ávidos de satisfacer sus deseos por buena literatura debido a las carencias literarias ocasionadas por la guerra. Con el florecimiento de la economía en Japón, la gente adquirió mayor poder adquisitivo para obtener nuevos medios que le permitieron satisfacer las necesidades de entretenimiento como fue el cine, la televisión y los juegos, por nombrar algunos. También el sector de publicaciones de comics ha tenido un rápido crecimiento a partir de los setenta, en comparación a las publicaciones literarias cuyo crecimiento ha sido muy lento en las últimas décadas.

Al mismo tiempo, por extraño que parezca, el número de nuevos escritores en busca de los grandes premios ha ido creciendo en forma constante. Esto se debe mayormente al incremento de personas de mediana edad y gente mas deseosos de escribir novelas. Es a partir de los noventa, con la rápida expansión de los procesadores de textos y las computadoras personales que se da el florecimiento de la población de los posibles escritores. En tiempos más recientes, con el uso de la internet y los teléfonos móviles ha permitido a gente joven  tener una nueva herramienta para su propia escritura, esto incluye los e-mails enviados por computadora, los teléfonos móviles y los weblogs. Son todos estos factores los que se combinan para que el crecimiento de esta nueva generación siga en desarrollo.

Muchos japoneses han decidido escribir novelas y desean publicar su trabajo, por lo que se ha incrementado activamente la industria de la auto-publicación para cubrir esta demanda. El número de trabajos literarios publicados cada año incluye novelas, colecciones de poesía, así como otros géneros, los cuales utilizan tanto la auto-publicación como la publicación tradicional, y ambas han contribuido a este aumento.

Es a partir de 2003, cuando una serie eventos le dieron nueva vida a la escena de la publicación literaria. Uno de estos sucesos fue la entrega del premio Akutagawa al más joven de los escritores premiados. El segundo premio de 2003 fue para dos escritoras: Wataya Risa de 19 años por “Keritai senaka” (La espalda que deseas patear) y a Kanehara Hitomi de 20 años por “Hebi ni piasu” (Serpientes y Aretes). Cuando estas dos jóvenes mujeres ganaron los premios brilló una nueva ola de interés por la literatura entre la gente, especialmente entre los jóvenes, los cuales no habían sido apasionados lectores con anterioridad. El libro con la historia de Wataya tuvo una venta impresionante de 1.27 millones de ejemplares.

Otro evento que le inyectó vida a la industria de la literaria fue la presentación de Katayama Kyoichi, con su novela “Sekai no chushin de, ai o sakebu” (Sócrates enamorado). Originalmente publicada en abril de 2001, este libro empezó a ver el incremento de sus ventas en forma constante  hasta diciembre del siguiente año. De acuerdo a algunos, el auge de esta publicación se dio a partir de que un encargado de la librería Chiba, fascinado por el trabajo, escribió un comentario a mano en el escaparate de la librería para cautivar a la gente. Cuando los clientes conocieron el libro, las ventas en todo Japón se incrementaron enormemente, rompiendo la marca del millón de copias vendida para otoño de 2003. Este trabajo vendió más de tres millones de ejemplares de ediciones especiales (pasta dura)  y convencionales debido a la fuerza de las versiones cinematográficas y televisivas que inspiraron, y  permanece como un sólido “seller” hasta nuestros días.

Pero, ¿Qué aprendieron las casa editoras de estas dos novedades?. Primero que nada, que los jóvenes lectores están demostrando un mayor interés en los trabajos literarios. Segundo, que los empleados de las librerías  son capaces de jugar el rol y crear un “bestseller”. Y tercero, pasar a las pantallas chica o grande de un libro puede acelerar las futuras ventas de éste. Es decir, estas casas conocieron realmente que cantidad de consumidores que están deseosos de leer trabajos literarios; esto debido al alto número de ventas, que comprueba el nivel de compra al que se puede llegar si las condiciones son favorables. Siguiendo esta corazonada, estas editoriales han producido una cadena de éxitos constantes, además de fomentar el interés por el género de la novela.

Estos cambios en la industria han creado nuevas tendencias. La primera es que Japón se ha visto en la necesidad de crear una serie de premios literarios para los nuevos escritores. Siendo el punto que se marca más fuertemente el de las casas editoras que patrocinan estos premios, ya están buscando nuevos talentos para publicar y vender bien las obras. Una manera de conseguir esto se logra a través de los concursos diseñados alrededor de ciertos temas específicos como “novela de juventud” o “novela escrita en teléfonos móviles”. Otros concursos están limitados a escritores de cierta edad, además de que el valor de los premios en efectivo ofrecidos a los ganadores cada vez es mayor. Por ejemplo, la editorial de libros infantiles Poplar, sacudió  a la industria cuando anunció un premio sin precedente de 20 millones de yenes para el concurso de nuevos escritores. Llegándose a considerar que los gastos como éste, es una sabia inversión si conducen al descubrimiento de un “seller” millonario.

La segunda tendencia se debe al vigorizante género de libros de entretenimiento dirigidos a los lectores jóvenes. Estas novelas escritas expresamente para la generación de gente joven –es un género completamente distinto a los trabajos que constituyen la plataforma principal de la literatura- han sido siempre grandes “sellers”, a pesar que el estilo y el sector de la población al cual va dirigido haya cambiado a lo largo de los años. Estos trabajos han incluido novelas para niños, novelas para niñas, literatura infantil y novela para jóvenes, por nombrar algunos. Además, muchos de los autores de estos libros han pasado a tener una excelente carrera como escritores de novelas de adultos. Podemos citar algunos escritores que han obtenido el premio Naoki como son Kirino Natsuo, Yamamoto Fumio, Yuikawa Kei, Ekuni Kaori, Murayama Yuca y Mori Eto. Muchas novelas actuales escritas para menores de 20 años se basan en los comics, las animaciones y los video juegos; y se refieren más a los valores del entretenimiento, que a algún mérito literario. Los escritores de estas novelas “light” están gradualmente acaparando a lectores mayores, debido a la fuerza que  imprimen los jóvenes aficionados a este tipo de lectura.

La tercera tendencias se debe al surgimiento de las exitosas novelas cuyo contenido originalmente se dio a conocer en los “websites” a través del teléfono móvil. Estas keitai shosetsu, o “novelas de celular” se convirtieron en algo muy popular cuando se leían en terminales móviles y continuaron su popularidad cuando se plasmaron en papel. La novela “Deep Love” (Amor profundo) del escritor Yoshi, fue la primera de este tipo en ser leída por gran número de lectores. No fue aceptada ampliamente por la gente que lee en forma tradicional, pero gran cantidad de mujeres jóvenes que jamás habían leído novelas, la empujaron a la cima de la lista de los “bestsellers”, convirtiéndose en un trabajo significativo ya que abrió una nueva perspectiva en cuanto a la población de lectores de libros se refiere. La aparición de este nuevo tipo de novelas ha llevado a las mujeres jóvenes a relacionar sus propias experiencias con los escritos y ha hecho que los escritores tradicionales trabajen en esta nueva forma de escribir. Esta es un área del universo editorial que esta agenciándose nuevos prospectos.

Una cuarta tendencia es la constante fuerza que imprimen los “bestsellers” cuya popularidad se ha ido dando por los esfuerzos continuos de los empleados de las librerías. Inspirados por la experiencia de Katayama, con su libro “Sekai no chushin de, ai o sakebu”, las librerías en todo Japón, decidieron ponerle más énfasis a la venta de las novelas literarias. El Premio Hon’ya (Vendedor de libro) fue establecido en 2004 y es símbolo de esta nueva tendencia. Este premio es seleccionado por los empleados de las librerías de todo el país los cuales votan  por el mejor libro publicado durante el año anterior. El primer Premio Hon’ya se le otorgó al libro “Hakase no aishita sushiki” ( El regalo de los números) de Ogawa, para 2005 el premio fue para la novela de Onda Riku denominada “Yoru no pikunikku” ( Día de Campo nocturno) y el premio de 2006 lo obtuvo Lily Franky con “Tokyo Tawa, okan to boku to, tokidoki, oton” ( La Torre de Tokio: Yo y mi mamá, y algunas veces papá). Estos tres libros tuvieron un gran incremento en sus ventas después de recibir el Premio Hon’ya, y también al se escogidos para hacer de ellos una película. Tanto el trabajo de Ogawa como el de Lily rompieron la marca de 2 millones de ejemplares vendidos, convirtiéndose claramente en “bestsellers”.

Estas son las diferentes maneras que tanto los editores como los empleados de las librerías están trabajando para descubrir el talento de los escritores y llevarles literatura de calidad a los lectores. Estos esfuerzos también se extienden para alimentar nuevas fronteras de usuarios y al mismo tiempo incrementar ventas en base a la demanda. La industria editorial japonesa se había visto estancada por mucho tiempo, pero este nuevo tipo de géneros le ha proporcionado un crecimiento vigoroso que la ha salvado. A pesar de todo, necesita ser reconocida, no sólo como una industria  que se enfoca a la venta de libros que se venden bien, si no en lo que respecta a la venta de mayoreo, y a los grandes volúmenes que se sacan al año. Innumerables libros aparecen solamente para salir pronto del mercado debido a las bajas ventas de su primera edición.

Desde este punto de vista, las casas editoras japonesas están experimentando ahora una época de oro de todo tipo. ¿Será capaz esta industria en expansión de guiar al surgimiento de nuevos autores cuya popularidad pueda permanecer lo suficiente para lograr el éxito? ¿Serán estas publicaciones tesoros de la literatura tradicional japonesa, en lugar de simplemente instrumentos de persuasión con beneficios a corto plazo?. Estas serán las preguntas que nos haremos cuando se reconozca la postura actual de la literatura japonesa.

Matsuda Tetsuo

Nació en 1947. Editor, ensayista y conmentarista. Director Ejecutivo de la Editorial Chikuma Shob. En 1970 trabajó tiempo completo  para Chikuma Shob, donde publicó para los grandes escritores como Nosaka Akiyuki, ayudó a producir numerosos “bestsellers” como el Chikuma bungaku no mori (El bosque de la literatura de Chikuma) series y Rojinryoku (Fuerzas de la vejez) y lanzó la colección de títulos de Chikuma bunko. Entre sus  trabajos se encuentra Insatsu ni koi shite (Enamorado de la Impreta) con el cual obtuvo el Premio Gesner de plata, presentado a libros sobre libros. Es miembro de la Comité de Asesoramiento de Nuevos Libros Japoneses.