Participación internacional de las películas japonesas y sus tareas (Abril 2007)

Takashi Nishimura

Las películas japonesas recibieron en total tres premios entre el Festival internacional de Cine de Cannes y la Muestra Internacional de Arte Cinematográfica de Venecia en 1997, dando a conocer al mundo su alto nivel cinematográfico. Es sabido que uno de los galardonados, Takeshi Kitano cuenta con un gran número de cineastas seguidores en Europa. Sin embargo, esto sigue representando un caso conocido en el sector cinematográfico, ya que respecto del mercado internacional de cine en lo general, las películas japonesas aún no cuentan con un posicionamiento sobresaliente.

El proceso que un productor de cine japonés tiene que seguir para incursionar en el mercado internacional, consta de tres etapas. La primera etapa consiste en que una película participe en los festivales y muestras internacionales de cine organizadas en el extranjero, ya que es una buena oportunidad para elevar el nivel de reconocimiento internacional tanto de la película como de su productor. La segunda etapa consiste en buscar, después de la participación en los festivales, el estreno de la película en el extranjero, es decir, la distribución de la película en otros países. La tercera consiste en obtener los recursos económicos provenientes del extranjero, es decir, la pre-venta de las películas, o bien la coproducción internacional. Dicho de otra manera, en lugar de distribuir la película, cuya producción esté completamente terminada, que se venda en su etapa previa a la producción.

Actualmente el cine japonés se encuentra iniciando la segunda etapa y ya no es una novedad que una película japonesa se presente en un festival o muestra internacional de cine. Podemos destacar los avances en tarea de promoción de las películas japonesas a nivel mundial, puesto que debido a la participación en las muestras internacionales se ha logrado el estreno de las películas en el exterior y dirigidas al público en general. Sin embargo, aún no se ha alcanzado la tercera etapa, a excepción de algunos casos avanzados.

Hasta ahora el cine japonés (excluyendo a los animes) se había venido desarrollando sin tomar en cuenta el mercado internacional. Para que éste se considerara un negocio, se proponía un proyecto, se buscaba el financiamiento, se producía, se distribuía y finalmente se promocionaba en televisión o a través del video en el interior del país. Evidentemente este modelo de negocio sigue en pie. Como resultado de la producción de películas japonesas orquestada por la alianza de una compañía cinematográfica importante, con la cadena de televisión, la editorial y la agencia de publicidad; algunas llegaron a registrar ventas superiores a las de las películas de Hollywood en Japón. De hecho, ha crecido el mismo mercado en este siglo. En el 2006 las películas japonesas en relación con las películas extranjeras, superaron sus ingresos por el número de espectadores, situación que no ocurría desde hacia 21 años.

Sin embargo, ante la globalización del mercado cinematográfico, no es posible esperar un crecimiento importante como industria y cultura, si se sigue recaudando los recursos económicos únicamente en el interior del país. Por el contrario, se deberá emprender dichas labores en el exterior.

La mayor parte del negocio de distribución cinematográfica a nivel mundial es realizada por las compañías del cine mayor de Hollywood, Estados Unidos. La película “Shall We Dance” que tuvo ingresos importantes por el número de espectadores en el extranjero y las películas de anime como “Pocket Monster” son distribuidas en el mundo por las compañías de Hollywood. Sin embargo, cabe señalar que ésta no es la única ruta para su distribución. En países europeos, Canadá y Australia se utilizan rutas totalmente distintas a ésta para esos fines. En concreto, se vale de la coproducción de cine mencionada en párrafos anteriores.

El compartir el marco de producción desde el inicio entre las diversas compañías cinematográficas involucradas de diferentes países, permite la distribución de las películas sin depender de la red de distribución mundial consolidada por Hollywood, ni que ésta sea una película comercial de gran escala. Además, con esto, existe la facilidad de obtener recursos económicos y humanos en forma extensa. Por eso, en los países antes mencionados, se lleva a cabo la coproducción internacional de numerosas películas, alcanzando el éxito al extender el mercado cinematográfico de manera recíproca.

La firma del “Tratado bilateral” que permite aprovechar el “sistema de apoyo para la producción cinematográfica en los diferentes países” es punto clave para extender la coproducción internacional. En general, para la firma de este tipo de tratado, se requiere como condición que “el país contraparte cuente con un sistema de apoyo similar”. En el caso concreto de Japón, primero se debe consolidar el sistema de apoyo para la producción cinematográfica al nivel de otros países y posteriormente celebrar el tratado.

Existe una extensa comunidad de películas de cine independiente detrás del entorno en donde se crean los autores precursores de dichas películas. Para que la comunidad del cine independiente de Japón, que generó un gran número de talentos reconocidos a nivel mundial sea matriz de la industria y la cultura cinematográfica de la siguiente generación sin que enfrente un decremento por motivos económicos; es importante promover la coproducción internacional antes mencionada, así como la consolidación de las medidas de apoyo.