Situación de cine independiente en Japón
(Abril 2007)
El número de películas japonesas estrenadas en la pantalla grande durante el 2006 ascendió a 417, cifra que registró un récord histórico en la época de posguerra; de las cuales 70 son distribuidas a mayor escala. Con excepción de cerca de 80 películas pornográficas que cuentan con sus propias rutas de presentación, las 250 restantes son películas de cine independiente.
La corriente de este género en Japón fue establecida en los años 60´s, y uno de sus orígenes fue el “Japan Art Theater Guild (ATG)” creado en 1961. El ATG se estableció con el fin de presentar películas extranjeras de arte en Japón y a partir de la segunda mitad de la década de los 60´s esta organización inició la producción de proyectos cinematográficos no encuadrados en el marco de películas comerciales de Japón.
Cuando el ATG inició sus actividades de producción, el mercado del cine había sido reducido notablemente por la influencia de la televisión, por lo que las principales compañías cinematográficas empezaron a prescindir del área de producción de su negocio. Ante esta situación, muchos directores y staffs de producción crearon las llamadas casas productoras independientes para poder producir sus películas libremente sin la restricción de las grandes compañías cinematográficas. La producción de cine realizada por el ATG se convirtió en el receptor de las casas productoras independientes, e incluso abarcó un número importante de cintas independientes producidas por directores sobresalientes como Nagisa Oshima y Shohei Imamura, entre otros, quienes realizaban sus actividades en las grandes compañías cinematográficas.
Las películas de cine independiente en Japón hasta los años 70´s estaban realizadas principalmente por grupos de trabajo que ingresaron a las compañías cinematográficas más importantes y posteriormente se independizaron para iniciar su carrera profesional en este sector. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de los años 70´s, se detuvo por completo el envío de recursos humanos, debido a que esta esfera abandonó prácticamente el área de producción permanente. Ante dicha situación, la fuente de los recursos humanos más importante fue la de los grupos de producción voluntaria formados por estudiantes y aficionados, o bien el sector de cine para adultos que aún mantenía su sistema de producción masiva.
La puerta al éxito del estudiante o aficionado para convertirse en profesional es el “Festival de Filmes de Pia (PFF)” organizado por la editorial de la revista informativa Pia, el cual fue lanzado con el nombre de la “Muestra de Pia” en 1977. Existen numerosos directores que debutaron en el PFF, tales como: Yoshimitsu Morita, ganador de diversos premios nacionales en 1984 con su película “Family Game”; Sougo Ishii, galardonado en el Festival de Birmingham y de Oslo; Shinya Tsukamoto, ganador del Festival Internacional de Cine Fantástico de Roma con su película “Tetsuo (El hombre de hierro)”, etc. También se puede hacer mención de los directores que iniciaron su carrera en el cine para adultos como son; Kiyoshi Kurosawa, mejor conocido como el “Padrino de las películas de terror en Japón” con la película “Cure”, la cual llevó al productor a obtener el reconocimiento mundial en 1997; Shun Nakahara con su obra “Sakura no sono”; Masayuki Suo quien tiene un récord histórico por el número de espectadores en una película japonesa documentada en los Estados Unidos, “Shall We Dance”; así como, Yoichi Sai con la película “All under the moon”, entre otros.
De la segunda mitad de los años 80´s a los años 90´s, el número de directores provenientes del cine para adultos empezó a disminuir por decremento del mismo sector. En cambio, el video musical, la televisión y el video-cinema (cine y drama exclusivamente para los videos) se convirtieron en una fuente importante para generar fuentes de trabajo. Por ejemplo, Shunji Iwai con el éxito de “Swallowtail”, empezó su carrera profesional con el video musical y posteriormente con las telenovelas hasta convertirse en director de cine. Hirokazu Kobeda, director de la película “Nobody knows”, premiada en el Festival Internacional de Cine de Cannes en la categoría de la interpretación masculina, proviene de la casa productora de televisión. También podemos mencionar Takeshi Kitano como un director que tuvo sus orígenes en la televisión, no obstante su situación fue distinta por haber sido animador en TV desde sus inicios. Asimismo, Takashi Shimizu, director de “The Juon”; Takashi Miike, reconocido por el “Time” de los Estados Unidos por su labor junto con John Woo, quien tuvo sus inicios en el video-cinema (película de presupuesto reducido con premisa para comercializarse en el mercado con la renta de videos).
Ante la situación actual en la que las grandes empresas cinematográficas han abandonado su labor de formar a directores y staff como parte de sus empleados, los cortometrajes de producción voluntaria o de tipo independiente, representan el único camino para convertirse en “director o staff de cine”. En este sentido, las películas independientes no están separadas de las comerciales, sino que son la base de las mismas.
Otra de las causas por las que en Japón no hay una clasificación muy clara entre las películas independientes y las películas comerciales, consiste en la falta de apoyo gubernamental en el sector cinematográfico, situación distinta a las de los países europeos, Canadá, Australia y Corea del Sur. El proyecto de una película independiente en otros países, parte de alguna manera, “del tipo de apoyo que se pueda obtener para la producción”, mientras que en Japón fluyen los recursos económicos como parte del negocio, es decir, se busca la recuperación de los mismos en diversas formas como es el caso del mini-teatro o los videos, entre otros. En este sentido, las películas de cine independiente en Japón siguen formando parte del género de películas comerciales, aunque en el mayor de los casos sufren considerablemente debido a la falta de un financiamiento.
A pesar de ello, este tipo de películas y las obras producidas por los directores provenientes de dicho sector han logrado reconocimientos internacionales. En el Festival Internacional de Cine en Cannes celebrado en mayo de 1997 Shohei Imamura obtuvo el premio Palma de oro con su película “The eel” mientras que la película “Moe no suzaku”, dirigida por Naomi Kawase, obtuvo el premio Cámara de oro (premio otorgado al director debutante). En la Muestra Internacional de Arte Cinematográfica de Venecia celebrada en septiembre del mismo año, la película “HANA-BI”, dirigida por Takeshi Kitano, fue galardonada con el premio León de oro. Los directores japoneses de cine independiente de las tres generaciones fueron reconocidos con los mejores premios en el escenario internacional, resultando una situación sin precedentes.