Tendencias de la industria cinematográfica de Japón en estos últimos años
(Abril 2007)
El 2006 fue un año conmemorativo para el cine japonés, ya qu e los ingresos generados por las películas japonesas lograron superar, después de 21 años, a los de películas extranjeras encabezadas por el cine de Hollywood. Al observar las obras por separado, “Tales from Earthsea” (7,650 millones de yenes), “Limit of Love” (7,100 millones de yenes), “The Uchoten Hotel” (6,080 millones de yenes), “El Hundimiento de Japón” (5,340 millones de yenes), “Death Note, The Last Name ” (5,200 millones de yenes), “Yamato” (5,090 millones de yenes), entre otras, encontramos que más de 6 películas tuvieron ingresos mayores a 5,000 millones de yenes, superándole a Hollywood con 5 películas.
Hasta los años 60´s, las películas japonesas eran las principales del mercado cinematográfico japonés, con una participación superior a 60%. En 1958, cuando se logró una convocatoria de público sin precedente en la historia, fue de 76.1%. En 1960, cuando el número de salas llegó al pico, se registró 78.3% que representaba la participación máxima. Sin embargo, la proporción del cine japonés en el mercado nacional de espectáculos fue disminuyendo gradualmente. A partir de la segunda mitad de los años 70´s, no era extraño que bajase del 50%, y al registrarse 50.9% en 1985, prevaleció durante 21 años posteriores una situación en que las películas extranjeras ocupaban la mayor parte del mercado (la participación del cine japonés más baja fue de 27.1% en 2002).
La razón más importante de esta disminución de películas japonesas es que esta industria no pudo satisfacer “la producción apropiada para la era de la televisión”. En aquel tiempo, cuando se podía disfrutar grandes cantidades de imágenes por televisión de manera gratuita, el cine se veía obligado a convencer al público del significado de pagar para ver las películas. El recurso más directo para ello era “realizar grandes producciones”. Se trataba de demostrar por qué se pagaba, invirtiendo cantidades de dinero en producciones que serían imposibles de invertir en la televisión, consiguiendo estrellas de cine que no se vieran en ella y atreviéndose a llevar a cabo rodajes de gran escala y filmaciones de efectos especiales.
La clave del éxito mundial del cine de Hollywood era establecer enseguida como negocio la realización de obras de alto presupuesto. En cambio, la industria cinematográfica japonesa dio prioridad a la estabilización de la base administrativa mediante la reestructuración de la producción para resolver la reducción de este mercado en general, ocasionada por la difusión de la televisión; por lo que se retrasó la realización de grandes producciones. En consecuencia, permitió al cine de Hollywood aumentar su participación en el mercado.
Desde luego, eso no quiere decir que la industria del cine japonés no haya desafiado la producción de películas de gran escala. Con la participación de diferentes industrias (las editoriales Kadokawa-shoten y Tokuma-shoten, así como las televisoras) en los 80´s, se produjo una gran cantidad de películas de una importante magnitud. Sin embargo, la industria cinematográfica japonesa que no contaba con la capacidad de distribución a nivel mundial, que tenía el cine de Hollywood, se vio obligada a recuperar sólo en el mercado nacional los costos de producción tan cuantiosos como los de Hollywood, lo cual originó distorsión en las prácticas de los negocios. En concreto, las cadenas televisoras provocaron inundación de propaganda de películas de su propia producción, y recurrieron a los patrocinadores para que les ayudaran con grandes cantidades de boletos de venta anticipada a fin de remendar el balance de pérdidas y ganancias “para aparentar un equilibrio”.
Ese tipo de prácticas provocó en los consumidores indiferencia ante la exagerada propaganda del cine japonés, e inculcó el prejuicio de que “para ver grandes películas japonesas se podía conseguir el boleto de pre-venta a precio bajo o gratuitamente, sin darse la molestia de ir a las taquillas”, lo que resultó contraproducente, acelerando el debilitamiento del posicionamiento que tenía del cine japonés. Por eso, el mercado del cine japonés, con excepción de películas de animación, continuó sufriendo estancamiento durante más de 20 años.
Mientras el cine japonés comenzó a decaer a nivel comercial a partir de los años 70´s, la producción independiente fue cobrando fuerza fuera del marco tradicional del cine comercial. Aunque estas variadas actividades no siempre conducían al éxito comercial, contribuían la formación de fuerza laboral y crear nuevas corrientes del cine japonés.
Uno de los resultados logrados por esta tendencia en el cine comercial es el auge de las películas de terror a partir de la segunda mitad de los años 90´s. Una de las obras representativas de este auge, titulada “ The Juon ”, es producto de la adaptación de un video al cine y su nueva versión realizada en Hollywood llegó a ser un éxito mundial. En 2006 la participación de películas japonesas volvió a rebasar el 50%, gracias al “renacimiento del cine japonés” por los recursos humanos de la nueva generación antes mencionada y también por la disipación de la “desconfianza” hacia el cine japonés que antes tenían los espectadores.
Sin embargo, sería prematuro afirmar que así el cine japonés conduciría fácilmente al resurgimiento. Aun hoy en día, la industria cinematográfica de Japón depende del mercado nacional y no ha podido establecer un modelo de negocio para recuperar grandes cantidades de inversión mediante la distribución a nivel mundial como lo hace el cine de Hollywood; es decir, no ha sentado las bases para que las “grandes obras” rindan a nivel comercial (con excepción de los animes). De no resolverse este tema, está latente la enorme amenaza de la invasión en el mercado de las compañías de Hollywood, que intensifican continuamente su mercadotecnia hacia el mercado japonés. Aún existe el peligro de que el cine japonés vuelva a tomar la senda de la decadencia.