Oleadas de reformas en el museo de arte público
(Julio 2006)

En los últimos años se ha suscitado una tendencia para reformar el esquema administrativo de los museos públicos en Japón. Esta tendencia forma parte de la reforma encargada de revisar las funciones y los egresos de los organismos públicos con el fin de llevar a cabo una administración eficiente y eficaz por parte del gobierno.

A partir del año 2001 los museos nacionales (8 en total) cambiaron de régimen institucional, lo que anteriormente fueron organizaciones dependientes del Ministro de Educación Pública, se convirtieron en instituciones administrativas independientes. Este hecho permitió fortalecer la autonomía de los museos en su administración, pero a la vez, estableció de forma clara la responsabilidad de cumplir con los objetivos a mediano plazo definidos con base en el acuerdo mutuo con el gobierno. Dichos objetivos, con números específicos, contemplan incrementar los ingresos propios, reducir los gastos administrativos y de producciones aportados por el gobierno.

En el 2005 se implementó también el sistema para consignar la administración y el control de los museos públicos establecidos por las autoridades locales al sector privado u organizaciones no lucrativas. Anteriormente estos museos eran administrados directamente por las autoridades locales o fundaciones culturales no lucrativas creadas por dichas entidades. El nuevo sistema permite seleccionar al administrador de las instalaciones culturales públicas a través de la licitación con participación del sector privado con el fin de reducir los costos de la administración pública, atender a diversas necesidades del público en general, así como el mejorar los servicios a los usuarios.

Ante una serie de reformas en materia de sistema de museos públicos, se están generando diversas polémicas en el sector cultural y artístico involucrado.

Ciertamente los museos nacionales convertidos en instituciones administrativas independientes incrementaron el número promedio de los visitantes en comparación con los años anteriores y sus propios ingresos. Este resultado es ampliamente reconocido como fruto del esfuerzo propio de los museos, ya que debido al cambio del sistema, lograron organizar exposiciones a gran escala y de alta calidad para poder convocar a un gran número de visitantes. Cabe destacar algunos casos en los que representó un rotundo éxito el consignar el control de los museos locales a la empresa privada, ya que con esto, se logró reducir los gastos administrativos, incrementar el número de visitantes y desarrollar nuevos proyectos.

Por otra parte, existe una gran preocupación ante los aspectos negativos del nuevo sistema. Por ejemplo, en el 2006 el nuevo objetivo a mediano plazo de los museos nacionales, convertidos en instituciones administrativas independientes consiste en reducir aún más los gastos administrativos y los de trabajo, además de que se planteó el objetivo más alto de ingresos en comparación con los años anteriores. Por haber incrementado los ingresos a través de los esfuerzos por parte de la administración, por esto, se le exige más a los museos y se reduce más el presupuesto gubernamental. Este círculo vicioso, podría generar en los museos incertidumbre ante una inminente desmotivación, e incluso el estancamiento de las actividades.

Además se podría ocasionar otros problemas por consignar la administración del museo al sector privado, puesto que son pocas compañías que poseen los conocimientos para administrar dichas instalaciones culturales. Asimismo, al detectar que no hay rentabilidad en el negocio, se corre el riesgo de que las compañías se retiren de la administración, lo que volvería aún más difícil de encontrar otra firma para sobrellevar el trabajo. Cuando hay rotación de administrador, es imposible llevar un control a mediano y largo plazo.

En el 2005 se analizó la posibilidad de implementar el sistema de licitación para definir al administrador de los museos nacionales invitando al sector privado. Los especialistas en el arte y la cultura se opusieron a la propuesta, insistiendo en que esto podría provocar una decadencia cultural. A raíz de todo esto, se generaron intensas discusiones y se acordó no realizar la licitación para seleccionar al administrador de los museos nacionales.

Sin embargo, aún no hay respuestas claras a los principales puntos de la controversia señalados en dicha discusión como son: ¿Cuáles son los propósitos de los museos nacionales?, ¿Existe alguna ventaja por el hecho de que los museos que no cuentan con una administración privada sean dirigidos por el gobierno?, ¿Cuáles son los verdaderos objetivos de la reforma del sistema de museos?, entre otros. Lo que es seguro, es que se seguirá discutiendo sobre el tema de los museos públicos en el futuro.