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Sueño profundo
Autor: Yoshimoto Banana
Traducción: Lourdes Porta
Lugar de Edición: México
Editorial: Tusquets (Col. Andanzas 591), 172 pp.
No de ISBN: 9706991344
Bueno, pues el tema es “Mi vida cotidiana” y puedes escribir lo que quieras –dice la estudiante norteamericana Sarah a la japonesa Shibami, que estudia inglés con ella. El diálogo forma parte de La noche y los viajeros de la noche , el segundo relato que integra el cuarto libro de Banana Yoshimoto (1964-…), publicado en 1989 y traducido al español por Tusquets. No es gratuita la elección de este tema, ya que la vida cotidiana de esos seres etéreos que deambulan por el Japón de los años de la prosperidad material que el estallido de la burbuja, a comienzos de los 90, habría de clausurar, constituye la materia prima del universo que, a partir de 1991, cuando publicó Kitchen ( Kicchin ) , hizo inmensamente popular a Yoshimoto, primero en Japón y luego en el resto del mundo donde se publicó esta colección de cuentos, incluida América Latina. La intrascendencia de la obra, aunada a un estilo coloquial libre de pretensiones, tuvieron un gran impacto en los jóvenes de todas las latitudes que se identificaban con ese universo fuera del alcance de los adultos a la vez que en consonancia con el canto de sirena de los postulados de irresponsabilidad social del neoliberalismo.
Los personajes de Kitchen eran jóvenes que estaban en la encrucijada de incorporarse al mundo de los adultos, pero que rechazaban hacerlo y luchaban por prolongar la adolescencia mucho más allá de los límites impuestos por la biología, adolescencia vivida especialmente a través de los vaivenes del corazón y de una intimidad sexual casi infantil, y por ello, bastante perversa. En este mundo, las mujeres parecían bucear mucho más en los designios misteriosos de la existencia que sus irresponsables contrapartes masculinas.
Otro elemento que destacaba en los relatos de Kitchen era el sueño, el cual marcaba cada acontecimiento de la vida de los personajes, en especial de Mikage, la ingenua heroína, el sueño como actividad fisiológica que acaba con la fatiga, pero también como evasión de una vida de otra manera por demás amarga, complicada y sin sentido. El sueño y los sueños que lo habitan, así como el cielo y el clima de las diferentes estaciones, encerraban quizás los secretos de una realidad que se sospechaba más profunda y auténtica, más allá de la percepción de los sentidos.
Estos tres elementos estaban prefigurados, de manera más intensa quizá que en Kitchen , en los tres cuentos que componen Sueño profundo ( Shirakawa yofune , lit. “Río blanco, barco nocturno”, 1989), la obra que comentamos. Terako, la protagonista de Sueño profundo (el primer relato) no hace otra cosa que dormir mientras espera a su amante. Vive de sus ahorros y de algún dinero que él le proporciona. Como Mikage, observa el cielo, atenta, de manera obsesiva, a los cambios de luz, a las estrellas y a las formas de la luna, pues en ellos aspira a encontrar las señales que le revelen el sentido de una vida vacua y sin otro aliciente que los vuelcos del corazón. De paso, a la escritura de Yoshimoto, el tiempo, en el sentido más climático que cronológico, le permite avanzar en el relato sin sobresaltos. Roland Barthes, diría, a propósito de una novela de Pierre Loti donde el clima prevalece sobre las acciones, que hablar del tiempo, en el marco de la vida urbana, donde ha perdido la significación que tiene para el campesino, es de alguna manera apostarle a la nada, a la comunicación sin contenido, como cuando dos personas se encuentran y hablan del clima para llenar el vacío. Y es que las historias de Yoshimoto, ubicadas en la megalópolis de Tokio, están de alguna manera vacías de impulso vital y se nutren de imágenes oníricas, senestesias, huída del mundo y sentimentalismo, donde los personajes son vividos por una realidad que le es ajena, en lugar de vivir , perfecta ilustración de la impermanencia de raigambre budista.
El sueño profundo que aqueja a Terako tiene su contrapartida en Shiori, su antigua compañera de habitación que, por las características de su trabajo –acompañar en el lecho a hombres y mujeres que padecen desarreglos nerviosos a los cuales debe asistir en las alternativas del sueño, sin poder ella dormir, una especie de bella durmiente al revés –se ha vuelto insomne, al punto que se suicida. También está la esposa del amante de Terako, dormida de manera permanente después de haber sufrido un accidente de auto. Ambas se manifiestan a Terako con la materia sutil de los fantasmas, proporcionándole información que le ayuda a seguir viviendo.
En los tres relatos de Sueño profundo hay mujeres que duermen y mujeres que mueren o se suicidan, y entre ambas, una galería de personajes masculinos bidimensionales y lejanos, cuya única función es perpetuar el fracaso femenino (sexual y afectivo) en un mundo que se ha vuelto carente de sentido y del que sólo se consigue escapar mediante el sueño o la aniquilación.
Guillermo Quartucci
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