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Azul casi transparente
Autor: Murakami Ryu
Traducción: Jorge G. Berlanga
Lugar de Edición: Barcelona
Editorial: Anagrama 2005 (Segunda edición), 143 pp.
No de ISBN: 8433914790
Se trata de una novela publicada en 1976, por la cual su autor obtuvo el codiciado premio Akutagawa, el más prestigioso de las letras japonesas otorgado a las obras de “literatura pura”, lo que les asegura una vasta difusión, además de dinero para su autor. El premio otorgado a Murakami Ryu (no confundir con Murakami Haruki) no estuvo exento de escándalo, pues la novela es de una crudeza inusitada para los estándares de la época, rayando casi en lo pornográfico, en un país donde las leyes al respecto son muy severas. Azul casi transparente ( Kagirinaku tomei ni chikai buru , lit. “Un azulado de transparencia ilimitada”) nos remite por su contenido a una novela muy reciente, Platonic sex , de Iijima Ai, con la que sin embargo guarda diferencias notables de tono y perspectiva. Iijima es superficial y moralista, mientras que Murakami, escudado en un distanciamiento inquebrantable, no juzga ni toma partido, además de que es un escritor infinitamente superior.
Ambas novelas retratan sin prejuicios el universo de los jóvenes en una sociedad de gran desarrollo material como la japonesa. Platonic sex es un testimonio de la generación de los 80, de la década de la “burbuja”, mientras que Azul casi transparente lo es de la generación de los 70, lo cual, inevitablemente nos retrotrae a la anterior, es decir, a la generación de los 60, dominada por las revueltas estudiantiles y los planteamientos políticos, los últimos en su género producidos en Japón en la esfera de los jóvenes.
Los años 70 del siglo pasado trajeron conformismo a la sociedad y los jóvenes, dejados atrás los idealismos de la generación de una década anterior, cayeron en el nihilismo y la anomia. Basta sumergirse en el mundo de Azul casi transparente para darse cuenta de esto: narrada en primera persona por Ryu (presumiblemente el propio Murakami) la novela constituye un perfecto catálogo de los gustos y aficiones de jóvenes a quienes la sociedad mercantilista no ofrece otro incentivo que la droga, el sexo, el rock y una absoluta indiferencia frente al prójimo. Hay constantes referencias a la música que se escuchaba entonces, como los Rolling Stones, The Doors, Pink Floyd, Led Zeppelin y tantos otros que eran referencia obligada en las sesiones de droga y en los conciertos masivos de las grandes capitales del mundo.
La descripción de los actos sexuales es sumamente explícita, aunque en ningún momento se asocia esta actividad al placer, sino más bien a una necesidad de incorporarse a un mundo que por otra parte es violento y desalmado. Estos jóvenes parecen tomar el cielo por asalto, si bien se trata de un “cielo líquido” en el que, a poco de escarbar, aparece la aniquilación del espíritu. Lo interesante de la novela es que, pese a su cruda materialidad alejada de cualquier consideración de carácter espiritual, no emite en ningún momento juicios morales o de valor. Simplemente, se dedica a retratar.
También las múltiples referencias al consumo de drogas, desde anfetaminas a las más poderosas, como la heroína, así como los métodos por las cuales se incorporan al cuerpo, descritos con minuciosidad, nos hace entender por qué la novela causó tanto revuelo. Asimismo, los ambientes en que se desarrolla la acción (departamentos sucios, plagados de cucarachas, centros nocturnos de mala muerte, rincones sórdidos de la ciudad) revelan la promiscuidad sin atenuantes en que viven estos jóvenes. La acción de la novela se desarrolla, por otra parte, en un distrito cercano a una base norteamericana, por lo cual hay una constante referencia a las drogas y la prostitución asociadas con los soldados norteamericanos, de entre los cuales los negros ponen la nota con su fama de sementales. No se observan, sin embargo, afirmaciones racistas ni xenofóbicas por parte de los protagonistas japoneses y sí, por el contrario, una expresa admiración por el american way of life.
Poco después de publicada la novela, el mismo Murakami dirigió con habilidad la versión cinematográfica. La transposición no pareció obedecer sólo al éxito de librería (casi dos millones de ejemplares vendidos en un año), sino a que el estilo de Azul casi transparente fue concebido en términos de cine, con sugestivos close-ups , planos generales, encuadres muy estudiados, puntuaciones (como cucarachas, hojas de árboles o manos manejando jeringas hipodérmicas en primer plano) cuya función gramatical es evidente.
La crudeza de la novela, sin embargo, se ve mitigada por la versión al español, sólo comprensible en sus resonancias más profundas por el lector de España. Y es que el slang de los jóvenes varía con cada país. Bien sabemos que los términos referidos al sexo (por no mencionar la enorme gama de denominaciones para los genitales) y a la droga son peculiares de cada sociedad. Para alcanzar en su justa dimensión a todos los lectores de habla hispana, Azul casi transparente debería ser traducida de manera específica para cada país de América Latina.
Guillermo Quartucci
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