El rumor del oleaje

Autor: Mishima Yukio
Traducción: Keiko Takahashi y Jordi Fibla
Lugar de Edición: Madrid
Editorial: Alianza Editorial (Col. Alianza Literaria), 2003, 210 pp.
No de ISBN: 8420657212

Al despuntar su carrera literaria, Mishima Yukio (1925-1971), a escasos años de haber publicado su primera y por muchos motivos escandalosa novela Confesiones de una máscara ( Kokuhaku , 1949), donde el tema central era el descubrimiento por el protagonista de su propia homosexualidad, la publicación de El rumor del oleaje ( Shiosai , 1954) no dejó de constituir una sorpresa, ya que en un giro de ciento ochenta grados, el autor se adaptaba al gusto del gran público y la novela se convirtió en un éxito instantáneo de ventas.

La historia se desarrolla con la sencillez de un cuento para niños, donde la maldad humana apenas tiene oportunidad de manifestarse, y en la que el amor y el sacrificio terminan por imponerse. El escenario es una idílica aldea de pescadores situada en una isla de la Bahía de Ise, equidistante del antiguo santuario shintoísta dedicado a la diosa del Sol, Amaterasu Ômikami, y la misteriosa región de Kumano (tierra mítica, sacralizada desde los comienzos de los tiempos históricos), y los personajes son los habitantes de ese pequeño microcosmos, es decir, pescadores y hombres de mar. Las mujeres de todas las edades y condiciones sociales son las famosas buceadoras, hoy sólo atracción turística, que día a día rescataban del océano perlas y mariscos. Un mundo prístino e incontaminado que Mishima presenta de manera despojada, sin barroquismos estilísticos, con abundantes descripciones del paisaje en distintas horas del día y en sus variaciones estacionales, en un intento por reproducir a los clásicos.

En ese escenario de gente sencilla que rinde culto a los dioses tutelares locales y apenas se cuestiona su papel en un mundo que sólo les demanda trabajo y vocación comunitaria, dos jóvenes de distinta condición social se enamoran a pesar de los obstáculos que deben enfrentar. Él, Shinji, es un adolescente huérfano de padre que trabaja como pescador para ayudar a su madre y hermano. Ella, Hatsue, es la hija del hombre más rico de la aldea, presuntamente huérfana de madre y dedicada al buceo, no obstante su posición social. A la manera de Romeo y Julieta, incluida la escena del encuentro clandestino en el balcón, los prejuicios y la maledicencia de los aldeanos les impiden vivir abiertamente su amor. A la perfecta simetría de estos cuatros personajes se suman Miyoko, la hija del farero, secretamente enamorada de Shinji, y Yasuo, un presuntuoso joven de la aldea que aspira a convertirse en el esposo de Hatsue y en el heredero de su riqueza. Sin embargo, Miyoko y Yasuo anidan celos y frustraciones en su corazón –ella por creerse fea y él por considerar que no se valora lo suficiente su superioridad-, lo cual desencadena una tragedia que afortunadamente no tiene el desenlace de la obra de Shakespeare, y donde todo culmina en un final feliz.

Es muy probable que Mishima, al contar esta historia, haya querido rescatar un Japón en peligro de desaparecer, barrido por los cambios vertiginosos que trajo aparejada la posguerra. A la manera del antropólogo, describe con minuciosidad los ambientes, las costumbres, el medio, las faenas cotidianas, los ritos religiosos y las reuniones sociales que caracterizan a las comunidades aisladas, contrastándolos con la vida compleja y agitada de las ciudades, sólo presente en la imaginación de esa gente rústica y noble. No hay casi crítica social, porque como toda tragedia, los personajes de El rumor del oleaje están sujetos a fuerzas contra las que es inútil luchar y donde lo que se impone finalmente es el destino.

El éxito de la novela hizo que instantáneamente se adaptara al cine, y desde 1954, año de la primera versión, se han hecho remakes prácticamente en cada década, con los actores de moda del momento. Las más famosas Hatsue fueron las interpretadas por Yoshinaga Sayuri, en los 60, y Yamaguchi Momoe, en los 70, dos actrices que gozaron de una inmensa popularidad en su momento por esa aureola virginal y a la vez apasionada que las convertía en Hatsue perfectas. Curiosamente, la novela desarrolla de manera más detenida al personaje central masculino Shinji, resaltando sus cualidades viriles, mientras que las películas destacan más las cualidades y atributos físicos de la heroína.

Los seguidores de Mishima, acostumbrados a sus temas polémicos y, sobre todo, a la exaltación del espíritu marcial que campea en sus obras posteriores, se sorprenderán ante la delicadeza de El rumor del oleaje , canto a la pureza ubicado en las antípodas de su última acción “literaria”: su espectacular suicidio ritual en los cuarteles de Setagaya de las Fuerzas de Autodefensa, en 1971.

 

Guillermo Quartucci
 
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